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May 11, 2017

En Colombia muchos han estado criticando el supuesto excesivo interés de los medios de comunicación en la situación de Venezuela, aseguran que el país no tiene autoridad moral para opinar y que los problemas de este país son más graves, por lo que se está viendo la paja en el ojo ajeno.

La posición más difícil es la de la izquierda, a la que le cuesta plantear una opinión clara respecto a la situación del país vecino. En algunas ocasiones, asumen posiciones como la de Petro que comparó la oposición de los medios colombianos a la revocatoria de Peñalosa con el apoyo que le dan a la de Maduro. Opinión muy similar a la de la congresista de derecha María Fernanda Cabal cuando pidió la renuncia de Santos por el triunfo del No en el plebiscito, que porque en Reino Unido, Cameron lo había hecho después del Brexit. Desde aquí se sigue viendo como un asunto ajeno, aunque en Venezuela hayan vivido 6 millones de colombianos, muchos de los cuales se beneficiaron de las políticas sociales de Chávez o consiguieron los empleos que aquí no pudieron. Ahora los que llegan a diario a Colombia son los venezolanos.

Los problemas aquí son más graves
Los problemas aquí son más graves y lo del hambre en Venezuela debe ser una exageración, es lo que se entiende de muchos memes en redes sociales, hasta hacen circular uno en el que mujer con sobrepeso lleva un camiseta que dice “Maduro nos está matando de hambre”. En Colombia la tasa de desempleo siempre ronda los dos dígitos, la pobreza apenas baja del 30% y la pobreza extrema no cede, por lo que se vuelven populares opiniones similares a las del candidato presidencial Vargas Lleras respecto a no darle casas a los “venecos”. Muy Le Pen, muy Trump.

Que la exageración de la situación venezolana es culpa de los medios oligarcas de la derecha colombiana que manipulan lo que sucede allí sucede y que distorsionan las bondades de la revolución chavista. Llegan a creer que sí hay hambre es porque los empresarios esconden la comida. Las teorías de la conspiración se disparan y medios como RT las promueven (así como el respaldo a Assad y a Putin); RT es al gobierno venezolano lo que RCN y su versión internacional NTN 24 eran para el gobierno de Uribe. Y por cierto ¿cuáles empresarios quedan en Venezuela? ¿cuál comida, la importada que no pueden comprar con su moneda que no vale nada o la que no producen porque ya no les queda ni agricultura ni industria?

Y es tal vez por culpa de esos medios colombianos que en la época Chávez-Uribe, se ocuparon de mostrar esa relación de amigo-enemigo, como el centro del universo, que se agotó la audiencia colombiana con el tema venezolano y hoy ni siquiera quieran ver a Chávez en telenovela. La injerencia Para los pocos políticos de izquierda que opinan respecto a lo que sucede en Venezuela, y hasta para los que aceptan el fracaso de la revolución bolivariana, la crisis de ese país la deben resolver los mismos venezolanos. Para los que no opinan, cualquier análisis se queda en definir quién es el malo. Le pasa también a la derecha, para Bush había un eje del mal y para los uribistas los culpables de todos los males han sido las Farc. Y claro para los chavistas es el imperialismo yanquee o la oligarquía o las mafias colombianas. Pero cualquier país que haga parte del sistema interamericano o de Unasur, o de la Comunidad internacional, debe sugerir, participar o proponer soluciones a una situación que tiene a miles de venezolanos desde hace semanas en las calles protestando y enfrentándose a la policía.

La presión internacional sirvió para que Pinochet convocara al referendo que finalmente lo sacó del poder o para que en Sudáfrica se aboliera el Apartheid. La misma Venezuela ha sido líder regional en muchos temas y situaciones, ha intervenido, ha opinado, ha financiado. En Colombia el gobierno venezolano ayudó a mediar en la liberación de secuestrados y a los diálogos del gobierno con las Farc. Pero en la izquierda colombiana aunque algunos ya acepten el fracaso de la revolución bolivariana, los pocos que opinan, dicen que se debe dejar a los venezolanos resolver su crisis ellos mismos. Es la misma posición de José Mujica. Pero se aplauden todos los espaldarazos internacionales al Proceso de paz en Colombia.

Autoridad moral
Que Colombia no tiene autoridad moral, que Peñalosa igual que Maduro le bota gases lacrimógenos, o por lo menos les manda el Esmad, a protestantes pacíficos.Que aquí las instituciones también son corruptas y débiles. De nuevo que no se debe ver la paja en el ojo ajeno. Pero en Colombia ni el presidente que tuvo los mismos niveles de popularidad de Chávez se pudo eternizar en el poder. Si, aquí hay al parecer una “mano negra” que asesina a los líderes campesinos, pero aun así quién gobierna actualmente no justifica o promueve que los civiles se armen.

Sí se registrara la pérdida de peso y el aumento de la desnutrición en gran parte de la población venezolana, sobre todo de la que vive lejos de las fronteras, la que está en las grandes ciudades como Caracas y Valencia, se entendería en parte la gravedad de la escasez. Un colombiano va a decir que aquí mueren de hambre los niños Wayuú, y es que precisamente, la mayoría de los Wayuú son colombo-venezolanos. Los venezolanos están saliendo masivamente de su país y su frontera más amplia es con Colombia.

Los colombianos sabemos lo que es salir por desespero del país, por eso había que irse por “el hueco” por Estados Unidos, por eso hay miles asilados en otros países por culpa del conflicto, por eso durante la recesión del 99 se fueron 3 millones. Colombia progresa lentamente, aunque un uribista diría que empeora, o los candidatos presidenciales dirían que tenemos la peor corrupción del mundo. Colombia no es Suecia y difícilmente ofrece una buena calidad de vida a sus nacionales, pero alguna vez fueron los colombianos los que se fueron masivamente para Venezuela y quienes han buscado por años refugio en otros países. Los falsos positivos son incluso para la ONG muy crítica de Venezuela, Human Rights Watch, una de las peores cosas que ha registrado en América Latina, pero no sé si la mayoría de los colombianos tengan un temor generalizado a encontrarse con cualquier militar que les quite sus pertenencias o que les cobre “peaje” hasta por pasos ilegales.

Sí Colombia no tiene autoridad moral, al menos por decencia, además del gobierno y la derecha, la izquierda también podría plantear una postura clara en contra de todas las extravagancias antidemocráticas del régimen de Maduro.

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