Skip to content

El Gran Sábalo

June 12, 2013

Es lunes de mundial. En una hora empieza el partido más esperado de la jornada. Dos suramericanos, Brasil y Chile, se disputan el paso a cuartos de final. Juan y yo almorzamos pescado, lo mismo que solían comer los Awa en Tortugaña, antes de la masacre que en 2009 los obligó a desplazarse allí, a El Gran Sábalo.

Los Awa de Tortugaña, que comían lo que ellos mismos pescaban, lo que ellos mismos cazaban, ahora, se alimentan con cereales y alimentos no perecederos que les llegan de la ayuda humanitaria.

Y jornalean más.

Después de almuerzo habrá una reunión de los líderes del pueblo Awa. Durará tres días. Tendrán que tratar entre otras cosas, la reubicación de los desplazados de Tortugaña-Telembí. Juan es uno de esos líderes.

Los Awa se ubican en el sur occidente de Colombia, en los límites con el Ecuador. El sur occidente es donde está el macizo colombiano, que es donde nacen las 3 cordilleras -los Andes colombianos- y los 2 grandes ríos que desembocan en el Atlántico.

El departamento es Nariño. El Municipio: Barbacoas. Corregimiento: El Diviso.

En El Diviso está el resguardo de El Gran Sábalo ¿o limita El Diviso con El Gran Sábalo?, ¿o El Diviso queda en El Gran Sábalo? Como sea, por los caminos de El Gran Sábalo-El Diviso, se mezclan viejos habitantes: negros, mestizos, blancos, y Awa, en un área de no más de 20 cuadras (2 km.), con nuevos habitantes: los desplazados de Tortugaña. Una densidad étnica compatible con la majestuosidad del paisaje de la zona.

En el último año, la población ha crecido y la construcción de casas se ha duplicado, por la llegada de los Awa de Tortugaña.

Entre Pasto la capital de Nariño, y El Diviso hace frio, con mayor intensidad en Túquerres el pueblo más grande en este recorrido de 4 horas. Al llegar al Diviso, se han bajado unos cuantos metros de la cordillera. El calor agota y contrasta con el clima de casi todo el departamento. Se sabe que a unos cuantos kilómetros se estará al nivel del mar. Que a unos cuantos kilómetros también está el Ecuador. Miles de Awa se reparten por todo este vasto territorio.

Al recorrer estas montañas, erosionadas en algunos tramos, surgen cascadas, cicatrices de fuentes de agua que no volverán a brotar, cañones incipientes que se asoman entre los abismos.

Ya en El Diviso, y antes de almorzar pescado, recorremos el corregimiento en el carro blanco de Juan. Es la carretera que va para Tumaco.

Tumaco es uno de los municipios más conocidos del país por su pobreza; su alta población afrodescendiente; su riqueza musical –característica de la Costa Pacífica colombiana-; y sus “casas del aire”, unas estructuras de madera y plástico sostenidas por palos de madera, adheridos a cada una de sus extremos, comunes en El Diviso entre la población negra, y que ahora se construyen semanalmente para los recién llegados.

El viejo carro blanco de Juan tiene una puerta mañosa. Hay que hacer un tipo de maniobra, que solamente con paciencia su propietario realiza, para abrirla y cerrarla.

Una antena de Direct Tv se observa desde la carretera.

Los niños de Juan discuten que personaje de Cartoon Network son. El mayor que ya tiene 5 años, ha ido un par de veces a la escuela, pero como no se ha amañado, aún tendrá bastantes mañanas como esta.

En la acera de enfrente hay una pequeña venta de fritos en paquete y gaseosas. Allí han hecho la “polla” del partido Brasil-Chile. Está a punto de empezar. Cantan los himnos. “Vamos mi negro” grita uno de los apostadores -todos pusieron su suerte en el tetracampeón. No sé si este grupo de fans futboleros hace parte del resguardo. Es difícil hacer esas diferenciaciones en El Diviso.

 

Los AWA fueron las principales víctimas indígenas del conflicto en 2009, según Amnistía Internacional. Entre el 98 y 2008 fueron los Kankuamo, los Nasa o Paeces, (en la misma zona) y luego los Embera Katío[1]. Los Embera también están en zona de conflicto, con guerrilla y paras. Y se han tenido que confinar en el Alto Sinú, como los Awa en varios corregimientos de Barbacoas.

Los Embera lucharon por sus tierras contra los de la hidroeléctrica de Urra.

 

Juan, mi amable anfitrión, es un hombre de más de 30 años, algo robusto y de casi 1.70 m., sonrisa ligera, mirada profunda y carácter tranquilo, hizo parte de una comisión que llevó el caso de las masacres a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

-No nos prestaron mucha atención. Que hay que esperar a que la justicia colombiana proceda.

Comentamos que la justicia internacional es subsidiaria, que debe aparecer cuando, en el caso de delitos de lesa humanidad, la justicia interna no funcione.

 

Hace 3 años decidimos recibir de nuevo a los que se arrepienten. Se han ido porque les prometen salario y comida. Pero nos toca hablar con la guerrilla para que los dejen volver.

Sé que es ilegal, agrega, como cuando un niño alza los hombros diciendo ¿y qué?

Luego nos toca curarlos.

Pero a veces no se les pueden quitar las mañas.

-Es su propio proceso de reinserción.

En la radio colombiana se oye con frecuencia propaganda del gobierno buscando este tipo de arrepentimientos. En ellas, los reinsertados relatan el buen trato que les han dado las Fuerzas Armadas después de entregarse.

Aunque no están ni con la guerrilla, ni con los paras, ni con el ejército; los acusan, los asesinan, los masacran; por ser colaboradores del oponente, del otro, del contrario; sin ser ellos aliados, enemigos, opositores.

Lo de Tortugaña fue por ser auxiliadores de un ejército que no vieron pasar. La guerrilla no lo creyó y les mataron a 13 personas, incluyendo a dos mujeres embarazadas. Casi toda la población se fue para El Gran Sábalo.

En el Gran Rosario parece que había un auxiliador de la guerrilla. Luego de semanas de asesinatos selectivos, unos hombres con uniforme militar masacraron la familia y los amigos más cercanos de el tipo. Uno de los Awa de El Gran Rosario también llegó a El Gran Sábalo.

 

Los rankings de desplazamiento registrados hasta 2007, suelen ubicar a Colombia en el segundo lugar después de Sudán. ¿Luego de 2007? Pues, las cifras del gobierno colombiano reflejan una disminución, entre otras cosas porque los desplazados después de un tiempo se “gradúan” y no se cuentan más. Aún así las cifras indican que son más de 3 millones. Casi tantos como los de la diáspora al exterior. Es que los colombianos por violencia o pobreza se exilian.

Luego de 2007 la cosa continúo, y no sólo para los Awa[2]. Lo más reciente, también en Nariño, en marzo, 209 personas, 39 familias.

 

-El Awa es vengativo.

¿Se han vengado entonces de quienes les han hecho tanto daño los últimos años?

-Ellos han recibido su castigo. Los han capturado, o sufren enfermedades.

¿Qué tienen que ver ustedes?

-Hacemos ritos espirituales.

Sonríe. Me preocupa que sea tan abierto, que no tema por su vida.

-Los sueños nos protegen. Cuando se acerca un enemigo, surge en los sueños como un amigo, y el amigo como un enemigo.

Todo al revés.

-Pues sí todo al revés.

Otra manera de protegerse puede ser no dar señales claras a los forasteros. Para encontrar la casa de Juan me decían “al lado de”, o “enfrente de”, con un margen de error mayor a 2 cuadras, hasta que a lo lejos mis “guías” me vieron todavía buscando, y me señalaron el carro blanco. Ahí es.

La Constitución de 1991, casi 200 años después de la creación del Estado colombiano, declaró al país como pluriétnico, pluricultural, proclamándose el respeto y la protección de las lenguas y las tierras indígenas. Así, cada pueblo indígena tiene su propio sistema penal. Se pueden vengar o corregir a su manera.

La convivencia de los desplazados de Tortugaña, en el Centro administrativo, no fue fácil al principio. Eran alrededor de 200 personas que debían soportar las peleas comunes de la vida en comunidad, del hacinamiento. Cualquier cosa prendía la mecha: los utensilios de cocina por ejemplo. Algunos prefirieron irse.

El Centro no es muy grande, una gran sala de unos 20 x 10 m. y un pequeño cuarto adicional. Estuvo a reventar hasta que los desplazados empezaron a recibir ayuda para construir sus propias casas: maderas y plástico. Ahora quedan menos de 30 personas en el Centro. Algunos duermen en el piso.

Los niños juegan a campo abierto, en columpios improvisados, corren y sonríen con su pelo liso a medio peinar.

Unos metros más arriba del Centro, por la montaña, me encuentro con M…. un señor de más de 40 años, quién rodeado de su familia y sin mucha insistencia, cuenta su historia.

-Fui el último en llegar porque no me dejaban salir.

¡No lo dejaban salir! Era prisionero en su propia tierra. En Tortugaña.

En esos momentos, sus preocupaciones eran, ser lo suficientemente astuto para que no lo obligaran a delatar la ubicación de su familia, y ser lo suficientemente astuto para salir de esa prisión.

¿Qué creen? El charlador pero temeroso M…. logró ser tan astuto que no delató a su familia, y se inventó que iba para Samaniego.

-Estamos mejor aquí. No regresaré. Estoy esperando que me entreguen el plástico para construir mi casa.

-¿Para vivir cuantos? Somos 16.

Su aire de optimismo impresiona, construirá su casa, seguirá jornaleando. No sé si la procesión va por dentro, pero es evidente en la franqueza al contar su historia a una desconocida, que no está acostumbrado a sentir temor.

Tiene un tatuaje en la oreja: una serie de puntos, no aclara su significado, pero si alguien quisiera comercializarlos podría volverlos moda en las calles de las ciudades colombianas. Así como es moda usar la mochila arhuaca, o las manillas y los adornos artesanales de diferentes pueblos indígenas.

Al lado del Centro administrativo esta el centro de salud y el colegio. El Diviso también tiene colegio, pero los Awa necesitaban uno para El Gran Sábalo, que no es excluyente, porque pueden estudiar otros niños de El Diviso. Una de las principales causas de de la UNIPA (Unidad Nacional Indígena del Pueblo Awa), donde trabaja Juan, ha sido el reclamo al Estado por la educación, de la misma que tienen todos.

Cada salón tiene más de 30 niños, pero en el de grado 11, solamente hay 4 alumnos. Es la primera promoción de bachillerato del colegio de El Gran Sábalo. Les pregunto si van a ir a la universidad. No responden. El profesor espera que sí. Comentamos sobre los cupos que tienen los indígenas en todas las carreras de las universidades públicas. Que tienen que aprovecharlos para que otros no los usen (una práctica común en todo el país es “hacerse pasar” por indígena para estudiar barato y en carreras de difícil acceso). (La deserción universitaria de los indígenas es alta, según algunas hipótesis por la difícil adaptación y su inicio escolar tardío).

Juan estudia Licenciatura en Educación, a distancia. El ya ha sido profesor. Aún así cree que no terminó la primaria, aunque se gradúo de secundaria, pero validando.

-No es lo mismo dice tajante.

Por eso quiere educación de calidad y que los mismos Awa se preparen para ser profesores. Los profesores no Awa que han estado en el colegio, a veces no siguen sus esquemas de educación, ignoran su lengua, no comprenden sus valores.

Juan quién también es de Tortugaña, no llegó a El Diviso desplazado, llegó como estudiante, porque sus papás fueron de los pocos Awa que se preocuparon por darle una educación formal a sus hijos.

-Entiendo Awabí, no lo hablo. Cuando íbamos a la escuela, se burlaban de nosotros por hablar en nuestra lengua, incluso un profesor lo hizo una vez en la que leí algo en Awabí. Hace poco me lo encontré, le recordé el episodio. Se sintió mal, me pidió disculpas, que entonces no creía que yo podía llegar lejos.

De más de 300 lenguas indígenas en Colombia hay en riesgo de desaparecer, según la Organización Nacional Indígena, 65.

El anterior gobernador de Nariño habla Awabí. Han escrito textos en Awabí. Unos evangélicos gringos tradujeron la biblia a Awabí.

-Pues para convencernos.

¿Ni así los convencieron? ¡Si les tradujeron la biblia!

-No. Ellos no sanan.

En el carro blanco de Juan hay una estampa de El Divino Niño. ¿Son católicos entonces? ¿Y los ritos espirituales?

-Me casó un cura católico. (Los curas católicos han ayudado a visibilizar su situación, lo de las masacres).

Juan es católico, pero no del todo.

-Los católicos tampoco sanan. Hace una pausa, intenta explicar como suele hacerlo, sin sonar demasiado reflexivo, sin dramatismos. Es que Dios está en todas partes, en las plantas, en los árboles.

De ahí el respeto a la vida.

 

Las multinacionales de la palma les querían quitar sus tierras en los años 80, antes de la Constitución del 91. Por eso nació UNIPA. No para reclamar educación, o para proteger a los desplazados, o para recuperar el Awabí. Como los Embera y el asunto de la hidroeléctrica: por la tierra. Tierra que también sirve para sembrar coca.

Los nuevos miembros de UNIPA deben recibir una instrucción rigurosa sobre su origen como organización y sobre su pueblo. Por eso Alex, el encargado en Pasto, este día de reunión en El Gran Sábalo, puede contar con mucha propiedad lo sucedido en los 80. Alex no pasa de 20. Pero en el comedor ya despierta admiración.

Juan y Alex se despiden. Al parecer no verán el partido. La larga jornada de líderes Awa ha comenzado. Además de los problemas de los desplazados, otro de los temas es un nuevo proyecto de participación política. Juan quiere que todos los Awa tengan cédula, que la inscriban, que voten, que tomen decisiones como parte de este pueblo que los educa, les lleva médicos, los masacra, comercializa la coca, siembra palma. Y que no sana.

 

Antes de irme iba ganando Brasil. Los niños me avisarían cuando pasara un taxi, o una flota, o lo que fuera que me llevara a Pasto. Pero jugando bola se les pasó una flota, y por ahí un taxi. Y Brasil hizo otro gol.

Publicado en: http://www.soyperiodista.com/cronicasemigrantes/nota-6517-el-gran-sabalo

——————————————————————————–

[1] http://www.derechoshumanos.gov.co/observatorio_de_DDHH/documentos/Diagno…

[2] Oficialmente no hay conflicto. Los paras se desmovilizaron y la guerrilla esta acorralada. El desplazamiento es consecuencia entonces de:

a. Los combates del ejército con los grupos ilegales para recuperar territorio

b. Los combates entre los grupos ilegales por el control de territorio

(Esta es la mejor de todas) c. No hay desplazados, hay migrantes.

Dadas las 2 primeras premisas la respuesta debe ser la c: los Awa querían irse a vivir a El Gran Sábalo porque allí hay Direct Tv.

Advertisements
Leave a Comment

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: